Todo aquel que me conoce un poco sabe que soy un gran fan de esta trilogía, y los que no me conozcan a mi, conocerán el libro.

No voy a emplear tiempo ni esfuerzo en contar el argumento, ya que es conocido de sobra por todos, baste remitirse a la edición del 75 aniversario publicada en 1991 por Minotauro e ilustrada magistralmente por John Howe´. Asimismo, las películas de Peter Jackson (todas ellas oscarizadas) son una fuente igualmente válida, aunque se saltan grandes momentos de la trilogía.

Lo que interesa de verdad de la trilogía de Tolkien es lo que hay detras del argumento. Tolkien supo plasmar con su fantasía el espíritu de la Inglaterra de su época. Gran amante de los idiomas, los árboles, la naturaleza y el mar, destila en sus libros una conciencia casi ecologista en los mensjes de los ents, y una crítica a la industrialización en las descripciones de Mordor y la comarca devastada( que representaba la campiña inglesa de principios del siglo XX.

El libro también relata la eterna lucha entre el bien y el mal, basándose en sus creencias católicas, Tolkien convierte a Gandalf en una especie de "angel de la guarda", mientras que Sauron y sus Näzgul son los demonios tentadores y dominadores que lo arrasan todo a su paso.

El libro es también una historia de amores imposibles(la historia de Aragorn y Arwen), de amistades imperecederas(Frodo y Sam) de sacrificios(Boromir por Merry y Pippin) y un canto a toda la antigua mitología de los cuentos clásicos que Tolkien adoraba.

Un sabio de Roma dijo una vez que: "No hay un libro tan malo que de el no se saque una enseñanza práctica para la vida", creo que El Señor de los Anillos, a pesar del contenido fantástico que tanto critican sus detractores), es un libro que te enseña hasta donde puede llegar tu autodeterminación sin importar tu tamaño.