Pocas películas españolas me han dejado tan buen sabor de boca. a pesar de ser una ópera prima y que el guión vacile en algunos puntos, es una película muy buena. Gustavo Ron parece haber entrado con buen pié en el mundo del largometraje.

Y es que no es para menos cuando se trabaja con actores como Fernando Fernán Gómez(en el papel del misterioso abuelo que no sabemos si existe o no), Verónica Sánchez (recibió una candidatura a las medallas del círculo de escritores cinematográficos) o Daniel Guzmán (que también se ha estrenado como director en el 2005 con "Takeando").

Los actores está muy metidos en su papel, aunque tiene ese aire de ópera prima con pocos exteriores(el Acuario y la plaza de Azcárraga en A Coruña, el café Princesa de Santiago, las calles de Betanzos y el teatro londinense), una atmósfera cerrada( como las casas en las que se desarrolla la mayor parte del film).

Quizá lo mejor de la película (además de las conversaciones telefónicas que mantiene el psicólogo coon su exnovia) sea la primera toma en la que Samuel (interpretado por Manuel lozano) le sirve a su profesor unas galletas con pimienta y un vaso de agua con laxante, encerrándose después en elo cuarto de baño y sirviendo así un comienzo desternillante.

Una película recomendable para adolescentes y jóvenes que augura un buen futuro en el cine a su director.