
Ya iba siendo hora de actualizar el blog (el verano no es un buen momento para sentarse ante el ordenador con calma); y para ellonada mejor que unirme a las celebraciones que se están dando en el piragüismo gallegotras la victoria de David Cal en los mundiales que se celebaran en Duisburgo, Alemania, donde nuestro gallego favorito ha cosechado nada menos que dos medallas (bronce en c-1 1000 y oro en c-1 500) y, con ellas, dos billetes para Pekín que valen su peso en oro. Cal se confirma así como el potente piragüista que ha venido demostrando ser y todo apunta a que Pekín tendrá a por lo menos un español en el podio de piragüismo.

Cuando había que demostrar quién es el mejor en igualdad de condiciones, David Cal se merendó a sus ocho contrincantes, incluido Andreas Dittmer, el gran favorito. En su casa, el indio más rápido del mundo, como a él le gusta que lo llamen, el hombre que ha ganado cinco medallas olímpicas, veinte en mundiales, catorce en europeos y que se proclamó 64 veces campeón de Alemania, dobló la rodilla ante el palista de Hío.
David salió desatado, brutal, sin miedo. Metió un ritmo infernal que en su pico máximo llegó a las 78 paladas por minuto. Puso a todos en fila con la lengua fuera. Tiró hasta reventar. Pero no reventó. La grada animaba a Dittmer, que por momentos veía de lejos el podio. A falta de cien metros, el germano aplicó su célebre subida. Pasó a uno, a otro, puso a David en el punto de mira y el gallego le respondió a golpe de corazón. Con sus últimas fuerzas, con el orgullo de gran campeón, aguantó el envite y entró en meta con una mínima ventaja sobre el mejor canoísta de todos los tiempos. Cal llegó muerto. Ni todo el aire de Duisburgo era suficiente para sus pulmones. Su cabeza explotaba de dolor, mientras los alemanes en la grada lamían sus heridas con la plata de su ídolo.
Precisamente, Dittmer fue el primero en felicitar al gallego por su gran victoria. En Atenas, el alemán ganó el oro en los 500 metros. En el Europeo inauguró la pista de Verducido en Pontevedra, también venció. Pero ayer se encontró con alguien a un nivel superior. Igual que le sucedió en los Juegos: «Hice la mejor regata de mi vida, pero David fue mejor y me ganó. Es muy bueno».
En tercer lugar entró el chino Wenjun Yang, todo un aviso de cara a los Juegos de Pekín.
Cal fue el único de los españoles participantes que logró el pase para Pekín, que los palistas volverán a intentar en el Europeo del 2008.
En Duisburgo, ayer, se quedaron a las puertas el K-4 500 damas (Jana Smidakova, Isabel García y las gallegas Sonia Molanes y Teresa Portela), y en la distancia de 1.000 metros, el K-4 masculino (Saúl Craviotto, Manuel Muñoz, Borja Prieto y Jaime Acuña), el K-2 de Fran Llera y Damian Vindel, y el K-1 de Emilio Merchán.
Fuente: La Voz de Galicia

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