Estos últimos años están viviendo las reetiradas de los grandes. Si Romario, Rivaldo Roberto Carlos u otros marchan a equipos pequeños para terminar sus carreras, el lunes 1 de octubre de 2007 vivió la retirada de uno de los ídolos de españa: el portero José Francisco Molina, como informó La Voz de Galicia

Para él "todo empezó en un torneo entre urbanizaciones. Tenía 11 años y puede que fuese gordo, pero seguro que no tonto. Quería jugar de delantero, pero acabó donde nadie quería: bajo palos. Inició su carrera en el Alzira. Lo fichó el Valencia, que lo cedió al Villarreal y al Albacete. Llegó al Atlético en el mejor momento de su historia: la temporada del doblete. Se fue en el peor, en la campaña del descenso, que se produjo mes y pico antes de que vistiese por novena y última vez la camiseta de la selección. El Dépor pagó 3,6 millones. Permaneció en A Coruña seis temporadas. Si en el Atlético se casó sin que se enterasen sus compañeros, en el Dépor ocultó al vestuario que padecía un cáncer hasta la rueda de prensa en la que lo hizo público. Siempre discreto este hombre que se parece a Loquillo, pero que admira sobre todo a su paisano Carlos Goñi."
En las seis temporadas que militó en el depor, Molina vivió los años dorados del club, con el que ganó la liga, la copa del rey del Centenariazo y llegó a las semifinales de la liga de campeones tras mantener en vilo a Riazor con un mano a mono con Clarence Seedorf en la mágica noche del 4-0 al Milan. Lo único malo que se le pudo achacar fué el penalti, el maldito penalti que el oporto transformó y truncó el camino a la gloria de la final de ese año. Pero, a pesar de todo, los aficionados siempre lo recordaremos con cariño. Tras la fratídica Eurocopa del 96, nunca volvió a la selección, a pesar de que hizo siempre méritos suficientes para hacerlo.
Pero quizá lo más importante de su carrera fué su reaparición tras sufrir un cáncerde testículo que hizo que muchos contuvieran la respiración durante meses.
¡Adiós para siempre Molina!