Bueno, tocaba hacer obligatoriamente dos cosas: actualizar el blog, que hace mucho que no encuentro un tema para escribir y publicar algunas reflexiones propias de alguien que acaba de cumplir los 20.

En relidad este post deberia haberse publicado hace dos días, pero entre una cosa y otra o he podido escribir con calma. Es un momento en tu vida en el que paras a hacer dos cosas: preparar proyectos de cara al futuro y mirar un poco hacia atrás para recordar a todos los que te han acompañado en el camino. Todo el mundo debe en su vida hacer tres cosas: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Ya he hecho una y media. He plantado unos doce árboles y el libro (o libros) ya están en camino. El asunto del hijo espero solucionarlo antes de la próxima década.

Cumplir 20 es curioso. Tus hermanos pequeños, tus cmpañeros de piso y tus amigos te llaman abuelo. La gente empieza a tratarte de usted, empiezas a sentir más cansancio tras la juergas, a disfrutar más tu música favorita, a tratar de estudiar más tiempo y a dar menos importancia a temas como el fútbol.

Pero, sobre todo, valoras muchísimo a la gente que tienes a tu alrededor y a valorar más sus pequeños detalles.me gustaría mandar un abrazo muy fuerte a mucha gente:

A mis padres por todo lo que me han dado.

A mis cuatro hermanos por dar un toque de alegria a estos momentos y a quienes echo mucho de menos.

A Natalia y Adrián por esos doce años en el colegio.

A Adrián por las conversacions eternas y el detallazo de la tarta.

A Javier, Clara, Aitor, Patricia, David, Nerea Mincho y Mario por los regalos. Esperemos que Juan Carlos pueda venir el año que viene.

Y también, gracias a todos los lectores de este blog por hacerlo una realidad con vuestras visitas y comentarios.

En lo sucesivo supongo que llegarán las primeras canas, la novia, el trabajo y muchas otras cosas antes de los 30, pero espero que el saldo al llegar allí sea tan positivo como en esta ocasión.